Idea que parte bajo la inspiración de un amigo, y poniendo en práctica una nueva afición que no había descubierto hasta ahora, nace ENDOYO... que con un "Bueno, aquí estamos de nuevo" introduce las diferentes entradas en un intento de poner a vuestra disposición información, curiosidades, opiniones y un largo etcétera sobre diversos temas, principalmente sobre CIENCIA y MEDICINA; y haciéndolo lo mejor que pueda, espero que os guste mi humilde blog donde plasmaré cosas que vayan pasando por ahí (siempre que pueda).

Sobre mí

Mi foto
Licenciado en Medicina y Cirugía por la UMA

viernes, 8 de octubre de 2010

Cuando se va...

Hoy ha sido un día que me ha hecho pensar en una cosa, una idea, en que muchos pensamos, pero no somos capaces de mantenerla en la mente, y rápidamente intentamos tomar otra dirección.

Tal vez lo que intento transmitir es sobradamente sabido y reiterado hasta la saciedad, pero considero que nunca está de más volver a plasmarlo, al menos esta vez, desde mi punto de vista. Además me veo fuertemente influenciado por mis creencias, que a algunos os resultarán sinsentidos, o puede que incorrectas, pero os aseguro que esas mismas ideas me han ayudado hasta más no poder, y me han servido de apoyo.

Fue hace tiempo que viví la experiencia de una marcha; en concreto la de mi abuelo, hace ya 6 años. Pero, ¿en que me baso para decir que realmente no se fue del todo? Un alma humana, ese término al que se le ha dado un uso, en ocasiones abusivo, es algo real; una energía de inagotable poder, algo nuestro, y que a la vez no nos pertenece; si lo pensamos bien, nuestro cuerpo es sólo una carcasa donde reside esta energía infinita. ¿Qué pasa cuando morimos? ¿Adonde vamos? Preguntas sin una respuesta cierta, pero a las cuales podemos responder sin usar la razón, tan sólo el corazón.

Pienso que, esa alma, la de esa persona que tanto nos quiso en vida, nunca muere, y sí, mora en nosotros, dentro de nosotros, y también en nuestro alrededor, protegiéndonos, ayudándonos, cada vez que lo recordamos, provocando una lágrima y a la vez una sonrisa de afecto, de una manera o de otra.
Cuando acabamos, volvemos a lo que un día fue nuestro origen.
La muerte es algo que pertenece a la vida, son inherentes la una a la otra, sin remedio alguno; lo único que cuenta es cómo vivimos la parte que nos toca, cómo aprovechemos el tiempo que Dios nos ha dado, cómo marcamos nuestro viaje por este mundo; mucha gente habla de la inmortalidad, pero la verdadera inmortalidad, aquella que prevalecerá sobre todo, y la que realmente nos debe interesar es la huella que dejamos a las personas, cómo y de qué manera vamos a influir en su propia persona, en su vida, ésa, y no otra es la verdadera inmortalidad.

Por todo esto digo que, la muerte como tal no es el fin, ni tampoco absoluta; lo único que desaparece es el cuerpo, lo físico... pero lo que de verdad es un ser humano, su esencia, sigue viva, cada vez que lo recordamos e incluso cuando no, sigue ahí, de una forma u otra.

Espero que os guste esta entrada; algunos dirán que es demasiado empalagosa; pero si sólo intento plasmar una idea que tengo, transmitir una forma de pensar a los pocos que leéis este blog, pues soy culpable. Pensad si queréis por un instante en esto, y sobre todo en aquellas personas que se os fueron de vuestro lado, pero que en absoluto os abandonaron, sino que siguen ahí, con vosotros, y en absoluto deberemos deprimirnos por su recuerdo: en homenaje a todos ellos.

Un saludo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario