Idea que parte bajo la inspiración de un amigo, y poniendo en práctica una nueva afición que no había descubierto hasta ahora, nace ENDOYO... que con un "Bueno, aquí estamos de nuevo" introduce las diferentes entradas en un intento de poner a vuestra disposición información, curiosidades, opiniones y un largo etcétera sobre diversos temas, principalmente sobre CIENCIA y MEDICINA; y haciéndolo lo mejor que pueda, espero que os guste mi humilde blog donde plasmaré cosas que vayan pasando por ahí (siempre que pueda).

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domingo, 28 de noviembre de 2010

La sangre chivata...

Bueno, aquí estamos de nuevo después de no sé cuánto tiempo (y es que esto de la inspiración para escribir viene muy de cuando en cuando, por lo menos a mí). En fin, volviendo al grano... ¿por qué este título? Como ya todos sabemos, tanto médicos como no médicos, la sangre es la gran chivata del organismo; la medimos, estudiamos, analizamos, etc... para discernir, apoyar, confirmar o desmentir y descartar miles de patologías. Parecía que ya poco jugo se le podía sacar a la sangre... pero hoy, voy y leo en internet un artículo donde ya podemos saber a través de la sangre lo, por otra parte, más inesperado.... la edad del individuo poseedor de la sangre analizada (y con una precisión bastante aceptable he de decir).

Ahora la sangre es aún más chivata de lo que cabe. Y este descubrimiento, hecho por científicos holandeses, tiene una gran salida en el mundo de la ciencia forense. De gran utilidad para la policía científica (aprovecho para decir "CSI: gran serie"), ésta podrá, a través del análisis de sangre discernir la edad aproximada del individuo sospechoso que no esté fichado previamente, y con un margen de error de 9 años (obviamente este técnica será susceptible de mejora).

Y ahora la parte técnica: ¿cómo lo hacen? Pues primero decir que no se trata del análisis de los glóbulos rojos, sino de los linfocitos T. Como (los médicos saben, y los que no, se lo cuento), éstas células del sistema inmune tienen unos receptores en su membrana (son como estructuras de proteínas principalmente capaces de reconocer diversas sustancias haciendo que la célula reaccione de una determinada manera) llamados TCR, a través de los cuales ejercen su reconocimiento inmunológico. Pues resulta que, y eso no lo sabíamos, que al formarse la TCR, quedan como unos "trozos" remanentes de su formación, los TREC´s; y por lo visto, el nivel de estas moléculas en sangre varía en consonancia con la edad del individuo, permitiendo conocer de forma aproximada su edad.

En fin, lamento si ha quedado muy "técnico". Un saludo!

HALA MADRID!!!!!

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